Domingo 16: Día del Niño, juegos que marcaron la infancia de una generación sin pantallas

Vamos a festejar el Día del Niño recordando los juegos de antes, si… esos que jugaban tus padres y sus amigos o tus abuelos. Se acuerdan cuales eran? La rayuela, las figuritas, saltar la soga o jugar al elástico, y la mancha, el rango o competencias clásicas como las carreras en bolsa o las carretillas humanas, también las cinchadas y el famoso Pan y Queso antes de elegir bando.

Ideas de juegos tradicionales para festejar y Juegos clásicos para revivir:

La rayuela (el avión): Se dibuja con tiza en el piso cajones numerados del 1 al 10. Se salta en un pie sin pisar la línea para buscar la piedra.

El juego del pañuelo: Dos grupos formados en fila esperan que un juez grite un número. Deben correr a agarrar el pañuelo del centro sin que el otro los toque.

El tiki-taka (o taca-taca): es un juguete de malabares que consiste en dos esferas de plástico duro unidas por un cordel y una arandela central.

Saltar la soga: Desafíos de salto grupales con canciones tradicionales de la infancia.

La carretilla: Un compañero camina con las manos en el suelo mientras el otro le sostiene de los tobillos formando una yunta.

Remontar barriletes: elevar cometas de papel y caña atadas a un hilo largo en los campos y plazas.

Carrera de sacos: Los participantes se introducen dentro de costales de tela y avanzan dando saltos hacia la meta.

Bolitas o canicas: Se marca un círculo en la tierra y se compite por sacar las bolitas ajenas usando el pulgar.

La gallinita ciega: Un jugador con los ojos vendados debe tantear y reconocer a los demás participantes que giran a su alrededor.

El elástico: Dos niños sostienen la liga con sus piernas y el tercero salta haciendo figuras y ritmos con los pies.

Las sillas musicales: Los jugadores caminan alrededor de un grupo de asientos (uno menos que el total de personas) y deben sentarse al parar la música.

El trompo y el balero y el yoyo: Juguetes de madera donde se debía embocar una pieza o hacer subir y bajar el disco con destreza. Ponen a prueba la paciencia, el pulso y la destreza manual.

Las escondidas: El clásico juego de buscar a los compañeros ocultos tras contar con los ojos cerrados. Uno cuenta contra la pared y el resto busca un rincón secreto para no ser visto.

Rondas infantiles: Canciones entonadas en ronda tomados de las manos como Arroz con leche o Antón Pirulero o Mambrú se fue a la guerra.

Piedra, papel o tijera: Un duelo manual rápido con gestos simultáneos para definir el resultado entre dos contrincantes. Clásico de los clásicos!

Payanas

Podría ser practicado por niños, pero las chicas eran las que dominaban este juego cuando sonaba la campana del recreo. Consiste en lanzar piedritas al aire e intentar atrapar la mayor cantidad posible con las manos, sin que se caigan o se choquen entre sí.

Pasará, pasará… ¡el último se quedará!

Dos niños o niñas forman un arco o puente con sus manos, y los demás pasan por debajo mientras cantan la frase: “Pasará, pasará… ¡el último se quedará!”. Al final, el último en pasar es “atrapado” que, a su vez, se une al equipo que eligió, formando un nuevo arco, y el juego continúa hasta que todos son elegidos.

Poliladron

“Sandía, sandía, ¡tú serás policía!”, dice uno de los participantes y toca el pecho a los otros haciendo coincidir cada toque con cada sílaba pronunciada, y al que le tocaba “cía” queda con el rol de policía. Mientras otro capitán del juego dice: “Melón, melón, ¡tú serás ladrón!”, y se armaban dos bandos. Los policías deben perseguir a los ladrones por el patio del colegio y atraparlos. El timbre para volver a clase anunciaba el fin del juego.

Algunas frases de Antoine de Saint-Exupéry:

«Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas, y es agotador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones». (Dicha por el piloto al recordar cómo los adultos no entendían sus dibujos de aviones y boas).

«Solo los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y, si se la quitan, lloran…».

«Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas lo recuerdan». (La dedicatoria del libro, esencial para entender el viaje del piloto).

«Un niño no se asusta ante la idea de ser transformado pacientemente en un anciano». (Reflexión sobre el paso del tiempo mientras volaba en misiones peligrosas).

«Cuando el piloto vuela alto, sabe que abajo hay niños mirando las estrellas, esperando que una de ellas se mueva».

«Me equivoqué al envejecer. Lástima. Fui tan feliz de niño».

Antoine de Saint-Exupéry fue un célebre escritor y pionero de la aviación francés, nacido el 29 de junio de 1900 en Lyon y fallecido el 31 de julio de 1944 en una misión de vuelo sobre el mar Mediterráneo. Es mundialmente conocido por ser el autor de El Principito, uno de los libros más traducidos y vendidos de la historia.

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