Efemérides Ocultas: Tebaldo Ricaldoni, el genio uruguayo

Tebaldo Ricaldoni, el genio que destruyó su arma más poderosa

23 de septiembre de 1923 – La Plata, Argentina

Imaginate un científico digno de una novela de Julio Verne: inventó un submarino revolucionario, perfeccionó la radio antes de que Marconi ganara el Nobel, y creó un arma tan terrible que él mismo decidió destruirla por miedo a lo que podía causar.

Ese hombre existió, trabajó en Argentina, y casi nadie lo recuerda. Su nombre: Tebaldo Jorge Ricaldoni.

¿Quién era Tebaldo Ricaldoni?

Ricaldoni nació en Montevideo el 24 de mayo de 1865, hijo del educador italiano Pedro Ricaldoni y de Filomena Saroldi. La vena inventiva le venía de familia: su hermano Américo fue un reconocido médico y escritor, y su primo, el capitán italiano Ottavio Ricaldoni, participó en la construcción del primer dirigible italiano.

Terminó la secundaria en Montevideo a los 15 años y se mudó a Buenos Aires para estudiar Ingeniería. Vivió en la casa de Bartolomé Mitre, amigo de la familia, lo que le abrió las puertas de la alta sociedad porteña. Se recibió de Ingeniero Civil a los 19 años y, más adelante, sumó doctorados en Física y Matemática además del de Ingeniería, siendo así el primer Doctor en Ingeniería del país.

Antes de instalarse definitivamente en Argentina, volvió brevemente a Uruguay para trabajar en Obras Públicas y pasó un tiempo en la construcción del Ferrocarril Pacífico. Después se dedicó durante 30 años a la docencia en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y en 1906 fue el primer decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la flamante Universidad Nacional de La Plata, donde también dirigió el Instituto de Física.

Su vida personal fue tan movida como su carrera: se casó con Clara Ramos Mejía, con quien tuvo dos hijos, se divorció, y volvió a casarse en Uruguay con Teresa Di Jorgi, con quien tuvo otros dos.

Pero los títulos y los cargos no eran lo que realmente lo apasionaba. Lo suyo era inventar.

El submarino que Argentina rechazó

En 1892, Ricaldoni presentó al gobierno argentino el proyecto de un submarino revolucionario. Su diseño cumplía con los 17 requisitos exigidos por la Marina de Estados Unidos para un concurso, y le sumaba 11 más por su cuenta. Su gran ventaja era que subía y bajaba de forma instantánea, mientras que los submarinos de la época tardaban minutos enteros en hacerlo, quedando expuestos al fuego enemigo durante ese tiempo.

La respuesta del gobierno argentino fue tan desalentadora como breve: «En nuestra naciente armada, no sabríamos qué papel asignarle a un submarino».

Años más tarde, Francia compró el proyecto, y el submarino de Ricaldoni terminó navegando en aguas europeas mientras Argentina lo había desestimado por completo.

El regalo a Marconi

En 1906, el ingeniero italiano Guillermo Marconi vivió un año entero en la casa de Ricaldoni en La Plata, en la esquina de 5 y 59. Por esos días, Tebaldo ya había inventado un nuevo sistema de transmisor inalámbrico de radio, un 4.000% más económico y de mayor fidelidad que el de Marconi.

Marconi, impresionado, le ofreció el 30% de su empresa multimillonaria a cambio de la patente. Ricaldoni rechazó el dinero y se lo regaló, porque prefería seguir inventando tranquilo en La Plata antes que meterse en negocios.

Tres años después, Marconi ganaría el Premio Nobel de Física con tecnología que Ricaldoni le había obsequiado sin pedir nada a cambio.

El «Pincel de Fuego»: el arma que nunca se conoció

Una tarde, en una de las canchas de fútbol detrás del Colegio Nacional de La Plata, Ricaldoni y sus alumnos prepararon un experimento secreto. Colocaron un dispositivo en uno de los arcos y, en el opuesto, a varios metros de distancia, un grueso blanco de madera de cedro.

Cuando Ricaldoni accionó el «Pincel de Fuego», el aparato emanó una llamarada breve pero potente. En el blanco de madera apareció, de la nada, un enorme agujero perfecto en el centro.

Los alumnos quedaron paralizados: acababan de presenciar un arma de destrucción masiva. Ricaldoni, aterrado por lo que había creado, hizo lo impensado: labró un acta con los resultados del experimento, hizo jurar a sus alumnos que jamás hablarían del tema, y destruyó el «Pincel de Fuego» de inmediato.

Nunca se supo cómo funcionaba. Ricaldoni, ferviente pacifista, prefirió que su invento desapareciera antes que verlo convertido en un arma de guerra.

Un catálogo imposible de inventos

A lo largo de su vida, Ricaldoni creó, entre muchas otras cosas, el troley eléctrico (esa rueda que capta energía de los cables colgantes), un periscopio de 360 grados que bautizó «panoramoscopio», una boya de salvataje para submarinistas, un paracaídas para aviadores, la torre de iluminación de La Plata, proyectos de aviones con alas que se batían como las de un pájaro, y hasta un curioso «intelectómetro». A eso hay que sumarle 38 tratados científicos y 25 libros de texto de física.

Además, compró 2.761 instrumentos de demostración de física para la Universidad Nacional de La Plata, que hoy forman parte del Museo de Física.

El olvido de un gigante

Tebaldo murió en 1923 en La Plata. Sus conflictos con Domingo Faustino Sarmiento y con las autoridades universitarias lo llevaron al ostracismo, y durante casi 80 años quedó prácticamente olvidado.

Recién en 1998, cuando se inauguraba el Museo de Física de la UNLP, un grupo de investigadores rescató su figura.

Hoy, la comparación resulta inevitable: si Ricaldoni hubiera vivido en Estados Unidos en lugar de La Plata, seguramente su nombre figuraría junto al de Tesla y Edison. Pero le tocó, como diría Borges, «encontrarse con su destino sudamericano».

Datos clave:

  • Nació: 24 de mayo de 1865, Montevideo (luego nacionalizado argentino)
  • Murió: 23 de septiembre de 1923, La Plata
  • Logros: Primer Doctor en Ingeniería de Argentina, fundador y director del Instituto de Física de la UNLP
  • Inventos destacados: Submarino, radio, troley eléctrico, «Pincel de Fuego»
  • Amigo de: Guillermo Marconi (Premio Nobel 1909)

💬 Para reflexionar en clase: ¿Fue Ricaldoni un ingenuo por regalar sus inventos, o un visionario que puso la ciencia por encima del dinero?

🎯 BONUS: Ideas de actividades para el aula

  • Comparación: Ricaldoni vs Tesla vs Edison
  • Proyecto: «Si pudieras inventar algo, ¿qué sería?»
  • Análisis: ¿Por qué Argentina desestimó sus inventos?

También te podría gustar...