Homenaje a los telegrafistas, pioneros de la comunicación argentina

El Día del Telegrafista en Argentina se conmemora cada 24 de mayo, fecha en la que se celebra a los trabajadores de las comunicaciones y se recuerda el establecimiento de las primeras redes telegráficas a nivel internacional y nacional.

El telégrafo era un sistema de comunicación desarrollado por el inventor estadounidense Samuel Morse
 que permitía transmitir mensajes a larga distancia mediante la codificación y envío de señales.


Del «fuego y humo» al «cable trasatlántico»: Cómo Argentina se conectó al mundo

¿Alguna vez te imaginaste comunicarte con alguien que está a 500 kilómetros usando solo espejos o palomas mensajeras? Durante siglos, esa fue la realidad. Pero, a mediados del siglo XIX, Argentina decidió que ya era hora de entrar en la modernidad.

Esta es la historia de cómo, entre cables, sospechas de corrupción y sueños de grandeza, pasamos de gritar a los cuatro vientos a enviarnos telegramas.

1. Los primeros intentos: ¿Quién dijo que era fácil?

Antes de que el telégrafo eléctrico fuera una realidad, tuvimos unos cuantos «visionarios» que intentaron traer la telegrafía óptica (sí, torres con brazos móviles, estilo película de época).

En 1815, el inglés Santiago Spencer Wilde estaba obsesionado con unir Buenos Aires con Tucumán para detectar invasiones a tiempo. Lo propuso una, dos y hasta tres veces. ¿La respuesta del gobierno? Un «no» rotundo o el silencio total. Éramos, claramente, un país difícil de convencer.

2. El «fraude» que casi nos conecta antes de tiempo

En 1858, apareció una supuesta «Sociedad Internacional de Telegrafía Eléctrica» que prometía conectarnos con el mundo entero. Parecía una oportunidad de oro, pero tenía trampa: querían tierras gratis, exenciones de impuestos y, por si fuera poco, sobornos.

El fiscal Rufino de Elizalde, con mucha viveza criolla, descubrió que el representante de la empresa andaba repartiendo 15.000 francos para «aceitar» el trato. Por suerte, le dijimos que no. Ese fue nuestro primer filtro de ciberseguridad nacional: a estafadores, ni un poste.

3. Sarmiento: El «CEO» de las comunicaciones

Cuando Sarmiento asumió la presidencia en 1868, se propuso una meta clara: si hay vía de tren, tiene que haber un cable de telégrafo al lado. La primera línea se inauguró el tramo Merlo-Moreno del Ferrocarril del Oeste y, paralela a esas vías, comenzó a funcionar la primera línea telegráfica pública del país.

Fue un ritmo frenético. En solo un par de años, el país se llenó de hilos de cobre. Y para que esto funcionara, no bastaban las máquinas; hacían falta manos expertas. Por eso, en 1872, fundó la Escuela de Telégrafos en Tucumán. ¡En tres años formaron a los primeros 121 «hackers» del telégrafo!

4. La «Aldea Global» criolla

El gran momento llegó el 5 de agosto de 1874: el primer cable submarino unió Argentina con Europa. Fue tal la euforia que el día se declaró feriado. Imaginate la escena: 21 cañonazos tronando en el puerto, barcos de la Armada saludando y Sarmiento emocionado, hablando en su discurso sobre una «aldea global» mucho antes de que el término existiera.

  • No todo empezó con Sarmiento: antes de la gran expansión nacional, ya existían intentos tempranos en 1815 para instalar redes telegráficas entre Buenos Aires, Tucumán y el Ejército de los Andes, aunque no prosperaron.
  • La telegrafía fue una red de frontera, no solo urbana: en zonas como el Chaco, el hilo telegráfico fue el único medio eficaz de comunicación entre fortines y ayudó a la fundación de nuevos pueblos.
  • Argentina llegó a tener una red telegráfica enorme para su época: durante la presidencia de Sarmiento se tendieron miles de kilómetros de líneas, y para 1872 ya se hablaba de una red nacional muy extendida.
  • El primer mensaje internacional: Fue una odisea de logística. El presidente se comunicó con Chile apenas se inauguró la conexión para anunciar que, por fin, el Pacífico y el Atlántico se daban la mano a través de Argentina.
  • El cable submarino fue un gesto casi épico: la idea de unir Mar del Plata, (Buenos Aires) con Europa por una red telegráfica transformó al océano en un puente, y eso se celebró un 4 de agosto de 1874 como una conquista de la humanidad y ese día fue declarado feriado por decreto presidencial.
  • La sede nómade: El Correo y Telégrafos anduvo dando vueltas por toda la ciudad de Buenos Aires antes de encontrar su casa definitiva en el icónico Palacio Libertad. Pasó por cinco edificios diferentes, como si no terminara de encontrar su lugar en el mundo.
  • El telégrafo también hizo historia en el deporte y la noticia rápida: en 1883 se registró la primera llamada telefónica de larga distancia de Sudamérica entre Buenos Aires y Rosario, y fue a través de infraestructura vinculada al telégrafo.
  • Postes de leña: Si hoy ves algún poste viejo de madera al costado de una vía del tren abandonada, ¡es una reliquia! Muchos no corrieron esa suerte: los dueños de campos los bajaban para usar la madera como leña para el asado. ¡El colmo de la historia siendo devorada por el fuego!

~El rincón de las perlitas~

Un recuerdo para homenajear ami querido suegro «Julito» que fue Jefe de Telegrafistas. Nos contaba que cuando comenzó a trabajar en Telégrafos, vivía en una pensión (había llegado de La Pampa, su provincia natal), como siempre comían en ese lugar y entre los compañeros que se quedaban en los feriados los almuerzos se hacían pequeñas bromas, utilizando un tenedor o cuchara, tintineando con el tenedor entre 2 copas o vasos, mandándose mensajes en clave Morse (lenguaje habitual para los telegrafistas) y creyendo que sólo ellos entendían… hacían comentarios del dueño de la pensión que también oficiaba de cocinero, criticándole la comida o el lugar. Una vez para la Navidad, no todos pudieron volver a sus hogares para los festejos, por ello en la pensión se hizo una cena familiar con los que estaban allí, mientras brindaban luego de la cena, el cocinero tomó dos copas y una cucharita y en código morse, remedando lo que los pensionados hacían a diario con él,  les dedicó una «Feliz Navidad» para todos los presentes… a lo que el salón quedó en silencio absoluto. Tanto tiempo de chanzas y los entendía perfectamente!

* El dato final: La próxima vez que mandes un mensaje de WhatsApp y te parezca lento, pensá en aquellos técnicos de 1870, lidiando con cables submarinos, tormentas en la cordillera y la inmensidad de un país que recién empezaba a conocer el sonido del «puntos y rayas». ¡Eran otros tiempos, pero la misma pasión por estar conectados!

Antes de que existieran los mensajes instantáneos, hubo una patria aprendiendo a hablar por hilos.

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