Educadores Argentinos: Julia Bunge

Julia Valentina Josefina Bunge Arteaga

21 Diciembre de 1880, Buenos Aires – 26 de julio de 1969, Buenos Aires

Biografía:

Su familia formaba parte de la élite económica y cultural de la Argentina de finales del siglo XIX. Su padre fue Octavio Bunge, abogado que integró la Corte Suprema de Justicia, y su madre, María Luisa Rufina Arteaga, se dedicó a la crianza de sus hijos.

El quinto embarazo de María Luisa Arteaga de Bunge rompió la monotonía, porque luego de los nacimientos de Carlos Octavio, Augusto, Roberto y Rodolfo, este último el 8 de enero de 1880, ese mismo año, el 21 de diciembre, llegó la primera mujer: Julia Valentina Josefina. No se quedó sola, al año siguiente, el 24 de diciembre, fue el turno de su hermana Delfina.

Delfina acompañó todos sus emprendimientos educativos, mientras que sus hermanos se destacaron en el ámbito de la cultura y la política de nuestro país, como el sociólogo Carlos Octavio Bunge o el economista Alejandro Bunge. Se casó con el estanciero Ignacio Uranga, vinculando así a dos familias de la tradicional oligarquía argentina.

Del mismo modo que su hermana, Julia fue educada con orientaciones artísticas, en especial música y literatura. En cambio los varones de aquellas familias eran formados para desempeñar profesiones liberales. Julia no se resignó ante esta situación, y siendo muy joven se aventuró a realizar acciones que eran privativas del mundo masculino, como por ejemplo conducir un automóvil, administrar una estancia o volar en avión.

Fue una gestora cultural, en torno a la música, organizó coros y se interesó por la educación de los adolescentes, generando una Asociación Mutualista Escolar y fundando escuelas en el interior de nuestro país. Junto a su hermana se dedicó a la escritura. Junto a su hermana comenzó a escribir libros de lectura; El arca de Noé fue su obra más destacada. Sus días de descanso en Alta Gracia, Córdoba, fueron aprovechados por las hermanas para escribir el libro, donde desandan los caminos de la infancia: “…Y así, recordando su niñez, quisieron dedicar el tiempo a los niñitos de ahora, para divertirlos con lo que a ellas las había divertido, para despertarles ese gusto por la lectura y el trabajo, que les era un tesoro en la soledad. ¡Quizás ellos se encontrarán también solos alguna vez! No creáis, pues, que este libro haya sido escrito por un serio profesor de anteojos de oro, en un solemne escritorio, a la triste luz de una lámpara. No: este libro ha sido escrito bajo los árboles y en compañía de los pajaritos…”

Viajó por Europa y Asia, y esa experiencia se vio retratada en su obra Vida. Época maravillosa. 1903-1911. Curiosamente, en esos relatos describe su sorpresa, cuando ve sus libros de lectura editados: “…En cuanto llegué a París me encontré con una sorpresa agradable. El Arca de Noé (los libros escolares escritos por mi hermana Delfina y por mí), cuyas pruebas me habían seguido por todo Oriente, estaban esperándonos en el hotel, ya totalmente terminados. Dos tomos preciosos…”. Su tiempo de viaje se extiende, y en París se encuentra con el estanciero argentino Ignacio Uranga, con quién se casa en la capital de Francia. A partir de ahí, “esa niña bien” se pone a la par de su marido y administra la estancia junto a él.

Cuando, en febrero de 1903, Julia decide comenzar a escribir su diario, cuenta que con Delfina (que ya llevaba un lustro escribiendo el suyo) fantasean con la idea de que, en un futuro, lleguen a publicarse sus diarios, con lo que, «para que resulte más claro para mis futuros lectores, es mejor hacerles conocer a mi familia desde el principio» (1965, p. 28).

La singularidad de las hermanas Bunge Arteaga tiene que ver con el entorno intelectual en el cual crecieron. Como escribe la propia Julia, «se habla tanto en casa de libros, es tan corriente el saber, tan natural el leer» (1965, p. 28), que tampoco resulta extraño que ellas mismas escriban y gocen de un bagaje cultural impropio para su condición de mujeres jóve-nes en su época y entorno. Si bien más adelante hablaré con mayor detenimiento de cada una de ellas, ahora solo quiero apuntar que, salvo la familiaridad con el mundo de la cultura y el conocimiento, estas son muy diferentes entre sí. Mientras Julia Valentina se siente muy cómoda en sociedad, Delfina prefiere la soledad y el estudio.

De regreso a su país, además de estar a cargo de las tareas administrativas de su estancia, continúa con su trabajo educativo, en torno a la fundación de escuelas. A pesar de que su condición social, le hubiese permitido llevar una vida cómoda y frívola, Julia no aceptó pasivamente ese rol y siempre buscó ser aceptada en el mundo de los hombres, comprometiéndose en acciones que le eran vedadas a las mujeres de su época.

Obras publicadas:

  • El arca de Noé: Libro de lectura para segundo grado. Buenos Aires: Cabaut, 1916
  • El arcá de Noé: Libro de lectura para tercer grado. Buenos Aires: Cabaut, 1920
  • Escuela: lecturas escolares para tercer grado, escrito junto a Delfina Bunge, Buenos Aires: Cabaut, 1933.
  • Hogar, junto a Delfina Bunge, Buenos Aires: Cabaut, 1933.
  • Síntesis de la obra del Patronato de Leprosos durante doce años, 1944.
  • Vida Epoca Maravillosa 1903~1911. Buenos Aires, Emecé, 1965.
  • Vida: viajes – trabajo, 1930~1953. Buenos Aires, Emecé, 1966.

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