10 de Octubre – Día Nacional del Técnico Argentino

La profesión de técnico nació con una gran identidad nacional: corrían los últimos días del siglo 19, y la industria nacional comenzaba a dar sus primeros pasos de la mano de los aportes inmigratorios.

Nuestras industrias, obras de ingeniería y de arquitectura dependían, sin embargo, casi exclusivamente de profesionales extranjeros.

La expansión del sector industrial tornó imprescindible la creación de técnicos nacionales, con conocimientos en las distintas especialidades, que aportaran a las actividades productivas las bases para lograr una eficiente competitividad.

Se necesitaba entonces contar con disciplinas adecuadas para desarrollar a la industria nacional desde dentro del país, razón por la cual el presidente de la Nación José Evaristo Uriburu elevó al Congreso la propuesta de incluir una partida presupuestaria para la creación de un Departamento Industrial anexo a la Escuela Nacional de Comercio (hoy Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, bajo la órbita de la Universidad Nacional de Buenos Aires).

La iniciativa presidencial fue aceptada tras una sesión maratónica el 30 de diciembre de 1896 y, el 6 de febrero de 1897, el Poder Ejecutivo Nacional dictó el decreto reglamentario correspondiente.

Por decreto del Ministro Beláustegui, el 10 de octubre de 1898 el gobierno aprobó el primer plan de estudios elaborado por el ingeniero Otto Krausse, para la especialidades construcciones civiles, química y mecánica. En conmemoración de este hecho histórico se celebra en nuestro país el Día del Técnico.

Este hecho constituyó un hito educacional fundamental en la formación de los técnicos nacionales y su consecuente aparición e inserción profesional y laboral.

Cabe recordar que en el siglo XVIII, durante la época Colonial los maestros mayores de obras participaban en forma intensa en la construcción de edificios, lo cual puede observarse en los registros históricos y en las obras que aún perduran.

Ya en el siglo XIX, durante el Ministerio de Gobierno de Bernardino Rivadavia, se sancionó un decreto por el cual toda obra pública debía ser dirigida por un maestro mayor de obras.

La Revolución Industrial ocurrida a finales del Siglo XIX produjo enormes transformaciones económicas y sociales; la producción de bienes por sistemas mecánicos accionados por vapor y electricidad dio lugar a la creación de nuevas especialidades como técnicos mecánicos, electricistas, etc. surgiendo de tal forma la necesidad de adecuar los sistemas de enseñanza.

En 1871 se creó el Departamento de Minería en los colegios nacionales de San Juan y Catamarca, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. En 1876 se creó la Escuela de Artes y Oficios Pío IX de los Padres Salesianos en Buenos Aires, iniciándose cursos de artes gráficos, mecánica y carpintería y en 1897, por citar algunas fechas icónicas, surgió el Departamento Industrial anexo a la Escuela de Comercio de la Nación.

Finalmente, el 10 de octubre de 1897, el gobierno nacional aprobó por decreto el plan de estudios elevado por el Ingeniero Otto Krause para la creación dentro del Departamento Industrial, de los cursos de Mecánica, Química y Maestro Mayor de Obras. Y también se establecieron las incumbencias profesionales de sus egresados, a los fines de cubrir las necesidades directas de una sociedad que necesitaba impulsar la industria nacional y desarrollar un plan ambicioso de construcciones públicas y privadas.

El Departamento fue concebido con la finalidad de preparar a las personas para que pudieran desempeñarse en las diferentes ramas de la industria luego de cumplir con un régimen de 4 años de estudios.

El 22 de marzo de 1898, luego de dejar sus funciones el primer director del Departamento Industrial, asumió el cargo el Ingeniero Otto Krause, quien encaró un reordenamiento general y presentó un nuevo plan de estudios que llevaba a 6 años, en lugar de 4, a la duración de las carreras técnicas.

Las primeras 4 especialidades creadas fueron:

  • Construcciones
  • Química
  • Mecánica
  • Electricidad

A partir de allí, mediante un decreto del 17 de marzo de 1899 se transformó el Departamento Industrial en la Escuela Industrial de la Nación, bajo la dirección del Ingeniero Otto Krause, y en 1902 se produjo el egreso de los primeros técnicos mecánicos de nuestro país.

En el acto inaugural de la institución, Otto Krause sostuvo que “la práctica profesional y mis cargos de profesor en la Facultad de Ingeniería me han hecho ver que existía un vasto programa de conocimientos técnicos de la mayor importancia en las industrias, que podrían ser enseñados con la base elemental adquirida en las escuelas primarias”.

Y añadió: “Este hecho, así como la convicción, hace mucho tiempo adquirida, de que en los trabajos profesionales relacionados con los procedimientos de la industria, no bastan los conocimientos teóricos, sino que deben ser completados con la práctica en talleres y laboratorios, fueron los que me sirvieron de punto de partida para trazar los lineamientos generales del plan que mereció la aprobación del superior gobierno, en 1898”.

«Los pueblos más adelantados son potencias, no por sus ejércitos y elementos bélicos, sino por su importancia industrial» (Otto Krause)

Otto Krause nació el 10 de Julio de 1856, en el entonces pequeño poblado de Chivilcoy, provincia de Buenos Aires.
Con el propósito de formar en el país personal capacitado para desempeñarse y colaborar en el creciente proceso de industrialización nacional que tenía lugar a fines de siglo XIX, Otto Krause solicita la creación de una sección anexa a la Escuela Nacional de Comercio de la Nación (hoy Carlos Pellegrini), que se denominaría Departamento Industrial, y que se diferenciaría de las escuelas de Artes y Oficios de la época. Al frente de este Departamento, Otto Krause supo volcar los conocimientos adquiridos en las comisiones que realizara en el extranjero como Director del Arsenal de Guerra de la Nación, sobre las formas más desarrolladas de enseñanza técnica que tenían lugar en países como Alemania y Francia. Es por ello, que en 1898 elaboró un plan de estudios que abarcaba 6 años y tenía especialización en las áreas industriales de mecánica, química y maestro mayor de obras, agregándose más tarde la especialidad de Técnico Electricista, con el objetivo de que los egresados del establecimiento ocuparan los cargos de directores de talleres o jefes de establecimientos industriales.
Con motivo de la creciente importancia que fue adquiriendo la enseñanza industrial en nuestro país, el 17 marzo de 1899, durante la presidencia de Julio A. Roca, se crea la Escuela Industrial de la Nación como institución independiente, y Otto Krause es designado su Director. De esta manera, la enseñanza técnica adquirió vida propia, quedando definitivamente implementada dentro del sistema educativo. Luego, en 1909, se construyó el actual edificio en el que funciona la Escuela Técnica Otto Krause.

«No olvides el lugar donde has crecido,
porque en él has dejado tu huella …»

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